04May 2022
¿Qué hay que tener en cuenta en la primera visita al pediatra?

El primer contacto del recién nacido con un médico ocurre en la sala de maternidad, donde es evaluado de manera integral para descartar cualquier problema. Sin embargo, una primera visita al pediatra de manera precoz será imprescindible. Descubrí cuándo llevarlo y qué evaluará en esta primera consulta.

La primera consulta pediátrica es fundamental, ya que servirá de enlace desde la valoración obstétrica prenatal hasta el control del niño sano. En estas revisiones periódicas se evalúa el estado general del recién nacido y la forma en la que se desarrolla.

¿Cuándo es el momento ideal?

Luego del alta de la sala de maternidad, que suele ocurrir cuando el recién nacido tiene 2 o 3 días de vida, debería ser evaluado nuevamente por un pediatra entre las 48 y las 72 horas posteriores al alta médica. Es decir, cuando el niño tiene de 3 a 5 días de nacido y antes de cumplir su primera semana.

Los primeros días de vida son cruciales, puesto que es el período en el que el neonato se adapta a su nuevo entorno. Al nacer ocurren cambios fisiológicos, como la respiración y la alimentación, funciones que eran llevadas a cabo por la circulación feto-placentaria.

Cuando nace, el recién nacido comienza a recibir su alimentación a través de la lactancia materna. En los primeros días le provee una solución amarillenta escasa llamada calostro, rica en inmunoglobulinas que ayudan al bebé a defenderse frente a agentes patógenos.

La primera consulta permite hacerle seguimiento a la eficacia de la lactancia materna. Esto ayuda a que el bebé comience a recuperar peso. Acudir al pediatra en la primera semana de vida afecta de manera positiva el apego a la lactancia materna, al contar con  una asesoría por parte del especialista.

Buscando problemas de gravedad 

La hiperbilirrubinemia, las infecciones y algunas cardiopatías, así como otras alteraciones más comunes, como la deshidratación hipernatrémica, tienen una mejor resolución cuando son tratadas de manera oportuna.

Despejando las dudas de los padres

En los padres comienzan a aparecer un sinfín de preocupaciones con respecto a los cuidados de su bebé. La mejor opción siempre es contar con la asesoría de un pediatra, que desde la primera consulta permitirá despejar las inquietudes y preverá las diversas situaciones a enfrentar. No solo es un médico tratante de las enfermedades, sino un guía en la educación para los padres.

¿Qué evaluará el pediatra?

Hará una revisión detallada de los antecedentes obstétricos, iniciando con ello la historia clínica, a través de un interrogatorio minucioso sobre:

Características y frecuencia de las evacuaciones.
Patologías durante el embarazo.
Tipo y duración del parto.
Edad gestacional.
Peso y talla al nacer.
Tipo de alimentación.

Examen físico

Tomará las medidas antropométricas, es decir, peso, talla y algunas circunferencias de importancia (cabeza, tórax y abdomen). Luego revisará al bebé, evaluando cada aparato y sistema. Es de vital relevancia la revisión minuciosa adicional de:

Fontanelas.
Audición.
Genitales.
Fondo de ojo.
Cordón umbilical.

El pediatra evaluará los reflejos propios del neonato para solicitar estudios complementarios pertinentes.

¿Qué se debe llevar?

-Formular un listado de preguntas resultará de gran ayuda. 

-Llevar cualquier documentación o reporte del alta del bebé. Así como todo tratamiento que hayan instaurado tanto en la madre como en el recién nacido.

Situaciones de alarma

En esos casos, es importante consultar con el pediatra, a pesar de no contar con una visita programada o acudir a la sala de urgencias para que el bebé reciba atención médica:

-Fontanela deprimida o abombada.
-Ausencia de evacuaciones.
-Vómitos o diarrea.
-Coloración amarillenta o azulada de la piel.
-Dificultad respiratoria.

No son las situaciones más frecuentes, pero es mejor estar atentos.

04 de mayo de 2022
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