11Oct 2018
Ansiedad y trastornos de la salud mental. ¿Cómo afecta el entorno y el estilo de vida?

Si bien los especialistas aseguran que la predisposición genética es clave para desarrollar este tipo de desórdenes, la interacción con el entorno juega un rol cada vez más preponderante. La evidencia científica indica que las crisis de los países aumentan los problemas en la salud de la población.

Estrés, ansiedad, depresión son sólo algunos de los diagnósticos que bien podría recibir alguien que decide consultar por su estado de ánimo alterado. Sin embargo, es importante aclarar que no estamos frente a cuadros transitorios de ansiedad, miedo, angustia, o tristeza, sino a desórdenes que se diferencian de los cuadros habituales por presentar una signo-sintomatología excesiva y/o perdurable, y, sobre todo, que afectan el desarrollo habitual de la persona, tanto sea en el plano laboral, familiar o escolar.

Los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad tomados en conjunto constituyen los trastornos más frecuentes de consulta psiquiátrica, y en sus formas moderadas y graves pueden afectar la capacidad de trabajo, la productividad y generar gran sufrimiento.

En marzo de 2017, la Organización Mundial de la salud (OMS) publicó que el trastorno depresivo mayor (TDM) es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, encontrándose entre los principales problemas de salud.

Según sus últimas estimaciones, más de 300 millones de personas viven con depresión, habiendo existido un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. Por su parte, más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad. Entre 1990 y 2013, el número de personas que sufren de depresión o ansiedad aumentó en un 50%. Estos hechos determinan que cerca del 10% de la población mundial se vea afectada por alguno de estos desórdenes.

Si bien, la mayoría de estos desórdenes se producen por una predisposición genética, al interactuar con factores del entorno, como múltiples experiencias adversas -sobre todo en las etapas tempranas de la vida- constituyen un terreno vulnerable sobre el cual las experiencias traumáticas o estresantes de la vida adulta los pueden desencadenar.

Para los especialistas, la interacción gen-entorno está en el centro de la etiología de los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad y, muy probablemente, con mayor o menor peso, en el resto de los trastornos psiquiátricos. En estos, cada una de estas variables es necesaria, concomitante con la otra y raramente suficiente para poder provocar por sí sola un desorden determinado. Nuestro cerebro interactúa permanentemente con nuestro entorno y se modifica a través de las experiencias de vida.

Un neurodesarrollo saludable requiere de un entorno “enriquecido” o favorable; familiar en primer término (con los trascendentales vínculos tempranos allí establecidos), y sociocultural, luego.

Diferentes factores pueden generar situaciones estresantes capaces de desencadenar estos desórdenes. Dentro de ellos la pérdida o ruptura de vínculos queridos, y el desempleo están entre los más estudiados. Diferentes estudios demostraron que las crisis económicas son fuertes situaciones estresantes capaces de provocar un impacto negativo en la salud mental de la población. Además, una fuerte evidencia científica indica que casi inevitablemente las crisis económicas aumentan los problemas en diferentes áreas de la salud, incluyendo la salud mental.

En dichos trabajos, se demostró que las personas que experimentan desempleo y empobrecimiento tienen un riesgo significativamente mayor de problemas como depresión, entre otros, la cual puede llegar a los cuadros más graves. Los hombres, en particular, corren un mayor riesgo durante tiempos de adversidad económica.

Ante síntomas de depresión o de ansiedad, como medidas generales, es importante que los pacientes no se automediquen usando tranquilizantes, y eviten las drogas de abuso, como el alcohol que puede empeorar estos cuadros.

Promover una vida saludable con ejercicio, sociabilización con vínculos sanos, y aprendizaje de alguna habilidad nueva, puede ayudar en algunos casos leves. Por otro lado, es importante, en la medida de lo posible, evitar situaciones que sean estresantes para la persona. Sin embargo, lo fundamental es la detección temprana. Por lo tanto,  como primera medida se debe consultar al profesional ante los primeros síntomas de depresión o de ansiedad, ya que la falta de remisión facilita nuevos episodios; y con cada uno de ellos se empeora considerablemente el pronóstico de la enfermedad.

 

11 de octubre de 2018
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