09Ago 2018
¿Cómo vencer la procastinación?

Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Reconocerla es el primer paso. En esta nota te contamos algunas estrategias para vencerla.

Es considerada uno de los peores enemigos de la productividad y la organización. Se la conoce como el “arte de postergar”, de dejar las cosas para hacerlas mañana o hacerlas en el último momento (a veces, incluso, después de concluido el plazo) lo que produce una sensación de gran ineficiencia personal y de vivir en forma desorganizada.

Para algunas personas, diferir o aplazar sus obligaciones no es un acto voluntario, lo sienten como una fuerza interior que los inmoviliza y que por más que quieran, no pueden avanzar. Quedan atrapados en modelos mentales que no son capaces de superar, aunque saben exactamente lo que tienen que hacer, cómo hacerlo y cómo buscar los recursos necesarios para el cumplimiento de sus tareas pero no pueden moverse. Se quedan inmóviles, con una inercia interior que los incomoda y que está en todo momento acompañada por una importante sensación de malestar por no hacer lo que corresponde, explican los especialistas.

La procrastinación es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Quienes no la padecen pueden hacer lo que corresponde, no necesitan ninguna clase de motivación externa. Actúan bajo las normas del “deber ser”, son responsables y cumplidores con sus actividades, sin importar si tienen o no ganas de realizarlas y tienen la facilidad de renunciar a sus deseos en pos de sus responsabilidades o metas.

Pero existe un grupo de personas que mantener un método, ser constantes y organizados y hacer lo que tienen que hacer, puede resultar un esfuerzo casi imposible de realizar. Las personas que presentan dificultades a la hora de tener que renunciar a sus deseos, y a la satisfacción inmediata por sobre los logros a largo plazo, entran en un círculo vicioso que les impide avanzar y que los lleva a perder gran parte de su tiempo circulando alrededor de una rotonda.

Es considerada uno de los peores enemigos de la productividad y la organización. Se la conoce como el “hábito de posponer” o el “arte de postergar”, de dejar las cosas para hacerlas mañana o hacerlas en el último momento (a veces, incluso, después de concluido el plazo) lo que produce una sensación de gran ineficiencia personal y de vivir en forma desorganizada.

Las tareas quedan pendientes hasta el último minuto posible y solo cuando ya no tienen otra alternativa que realizarlas, debido a que el tiempo se acaba, entran en acción. Mientras tanto y hasta que ese último minuto llegue, buscan actividades que los gratifiquen en forma inmediata como tomar un café, ver una película, chatear con amigos, internet, o cualquier otra actividad.

Salir de ese círculo vicioso

Estas sencillas estrategias combinadas o de forma independiente, pueden ayudarte a reducir bastante tu nivel de procrastinación:

  1. Utilizá la Regla de los Dos Minutos. La Regla de los Dos Minutos sostiene que si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de dos minutos, no es necesario planificarla, sino hacerla. Podées extender ese tiempo a 5 ó 10 minutos. Si hacés de esta regla un hábito, habrá una multitud de tareas que no vas a tener la oportunidad de posponer.
  2. Da un pequeño primer paso. Si temés a una tarea por el motivo que sea, planteá trabajar solo 5 minutos y dejarlo. Cuando empiezas a trabajar el miedo se desvanece y tomarás inercia para continuar y terminar el trabajo. Al dar el primer paso vencés esa resistencia y empezás a ver de otra manera cosas que antes te parecían imposibles. Deja de pensar y hacélo.
  3. Las rutinas ayudan. Si convertís la tareas repetitivas y aburridas en rutinas, terminarás haciéndolas sin apenas esfuerzo. Las rutinas son hábitos o costumbres que hacés de forma casi inconsciente y simplifican tu vida.
  4. Tomá decisiones. Muchas veces vas aplazando una tarea inconscientemente, simplemente porque no te detenés a pensar en ella. Dedica un par de minutos para aclarar qué significa realmente esa tarea y tomá una decisión al respecto. Puede que decidas demorarla de una manera racional, en cuyo caso no estás procrastinando y no te sentirás mal por ello.
  5. Hacé un seguimiento de tu tiempo. Anotá en algún sitio qué tareas realizás cada día y cuánto tiempo has dedicado a cada una. Al anotar tu tiempo, creás un compromiso interno que te hace ser más responsable con respecto a cómo lo utilizás.
  6. Aprendé a decir no. Es probable que muchas de las tareas que posponés son compromisos que te has buscado porno decir que no.
  7. No tengas miedo a abandonar. Puede que no sea el momento de hacer algo. A veces creemos que tenemos que hacer algo simplemente porque lo hemos empezado. Si el tiempo hace queese proyecto ya no tenga tanto sentido o no sea lo suficientemente importante, simplemente dejalo y hacé otras cosas. Esperar no significa procastinar.
  8. Gestioná tu energía, no tu tiempo. Es importante que trabajes en tus mejores momentos. Si estás agotada/o o de mal humor, tus probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente. Para tener una mejor actitud,descanzá lo suficiente, controla tu nutrición y hacé ejercicio.
  9. Dividí el trabajo en tareas pequeñas y concretas. Un proyecto grande y complejo puede resultar abrumador. Al dividirlo en pequeñas tareas conseguirás ver claro el camino y la resistencia a enfrentarte a él disminuye.
  10. Establecé una recompensa para cuando termines esa tarea que se resiste. Motivate pensando en lo que harás después de hacerla—algo que realmente te guste, te relaje y no suponga ningún esfuerzo. Definí tus propios incentivos.
  11. Hacé que sea divertido. Si se trata de una tarea aburrida, buscá maneras de hacerla divertida.
  12. Utilizá las palabras adecuadas. Expresá las acciones de forma clara, concisa y motivadora. Las palabras importan cuando te enfrentas a una nueva tarea.
  13. Utilizá una lista de tareas corta. Un lista larga puede arruinar tu sensación de control y convertirse en una fuente de estrés y frustración. Cuanto más corta sea tu lista de próximas acciones, más fácil te resultará estar focalizado en lo que de verdad tenéss que hacer.
  14. Utilizá herramientas que te gusten. No quieras hacerlo todo con una hoja de papel y un lápiz. Utilizar cosas atractivas puede ayudarte a empezar con más ganas una determinada tarea.
  15. Revisá regularmente tus objetivos. Si una tarea es complicada, incierta o aburrida, pero es importante para lograr un objetivo, tener siempre presente esa meta debería ayudarte a no procrastinar.
  16. Trabajá tus hábitos. Si te conocés y averiguás por qué aplazás constantemente cierto tipo de tareas, podrás cambiar tus hábitos y encaminarlos hacia una menor procrastinación y una mayor productividad.
  17. Evitá las distracciones. Cuantas más tentaciones tengas para hacer otra cosa en vez de lo que tienes que hacer, más fácil será procrastinar. Mantené tu celular, las notificaciones y el acceso a internet desconectados cuando te dispongas a afrontar tareas complicadas.

 

09 de agosto de 2018
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