
La gripe suele identificarse 48 Hs. posteriores al contagio y la mayoría de las personas se recuperan a los días sin depender de un tratamiento médico. Sin embargo, en niños, ancianos, o personas con enfermedades crónicas, la infección puede generar complicaciones y hasta poner en riesgo la vida del paciente.
El virus se transmite de una persona a otra, principalmente por gotas de la vía respiratoria de una persona enferma, ya sea por estornudos o al hablar.
¿Qué podemos hacer para evitar engriparnos?
La vacunación es la mejor medida de prevención además del lavado frecuente de manos y las medidas de barrera al toser o estornudar. Por eso, se incorpora al calendario para poder disminuir complicaciones, hospitalizaciones y secuelas ocasionadas por el virus.
¿Quiénes deben recibir la vacuna antigripal todos los años?
Personal de la salud
Mujeres embarazadas
Niños de 6 a 24 meses
Niños y adultos que presentes enfermedades respiratorias o inmunodeficiencias congénitas
Personas mayores de 65 años
¿Sabés cómo funciona?
Cuando una persona recibe la vacuna, el sistema inmunitario reconoce el antígeno como «extraño» y fabrica anticuerpos contra ella. Al ser expuesto al virus de la gripe podrá producir anticuerpos de manera más rápida.
Por último, recordá que la vacuna se encuentra disponible a partir de abril y lo aconsejable es aplicársela antes del inicio del invierno.
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