Así como el ejercicio físico mantiene un cuerpo saludable, el ejercicio mental es un aliado para gozar de las capacidades intelectuales por mucho más tiempo. En esta nota presentamos ejercicios simples para lograrlo.

Los olvidos frecuentes suelen relacionarse con el deterioro cognitivo leve: una fase entre el olvido normal ocasionado por el paso de los años y el desarrollo del Mal de Alzheimer (enfermedad neurológica que se caracteriza por el empeoramiento progresivo de la función cerebral). Sin embargo, no es para preocuparse: no todas las personas con deterioro cognitivo leve progresan hacia esta enfermedad.

En este estadio se presentan ligeros problemas de pensamiento y memoria que no suelen interferir con las actividades cotidianas y, con frecuencia, la persona es consciente de ellos.

Los síntomas abarcan:

  • Dificultad para realizar más de una tarea a la vez o para resolver problemas.
  • Olvidar hechos o conversaciones recientes.
  • Tardar más tiempo para llevar a cabo actividades más difíciles.
  • Los mayores de 60 años deben hacerse un chequeo porque, detectado a tiempo, el tratamiento del Alzheimer permite retrasar en años su evolución.

En muchos casos, el deterioro funcional y cognitivo del cerebro (aquel que dificulta tanto las tareas cotidianas como los recuerdos) no se relaciona precisamente con los años vividos ni con la presencia de una enfermedad sino con la poca ejercitación de este órgano tan importante.

Aquí compartimos cuatro claves de entrenamiento cerebral:

1. Aumente su vida social: manténgase al tanto de lo que sucede alrededor suyo. Primero, en el núcleo más inmediato y luego en su barrio, ciudad, país y por qué no ¡el planeta! Para hacerlo no sólo es preciso que salga de su casa sino que procure hacer cosas que lo alimenten intelectualmente. Por ejemplo ir al cine con alguien y comentar la película, encontrarse con amigos y conversar, mantenerse al tanto de la actualidad, informarse. La clave está en evitar el encierro y el aislamiento.

2. Entrene sus capacidades cognitivas

Control inhibitorio: es la capacidad de frenar o moderar una respuesta predeterminada. Para ejercitarla intente completar oraciones con palabras que no tengan relación de significado ni de sonido con el estímulo. Por ejemplo: “Donde manda capitán no manda…  (la mesa ratona)”. 

Memoria de trabajo: es la capacidad de retener la información en la mente por períodos cortos para que esté disponible para ser manipulada.

Con material visual:

  • Cuente mentalmente las ventanas que hay en su casa.  
  • Ordene según su tamaño los continentes del mundo.
  • Mire una película y explique la trama con todos los detalles posibles a alguien que no la vio.
  • Juegue al memotest con su hijo o su nieto.

Con material verbal:

  • Diga los meses del año ordenados alfabéticamente.
  • Diga su número de teléfono de atrás para adelante.
  • Diga los nombres de los planetas de atrás para adelante.

Con el lenguaje: se ejercita con juegos como el Scrabble, el Boggle o el Tutifruti, los clásicos crucigramas son otra opción.

3. Agilice sus matemáticas.

  • Haga las cuentas mentalmente en el supermercado y luego compare los resultados con el ticket de la cajera.
  • Memorice los números telefónicos que guarda en la agenda.
  • Cuando entre en algún lugar lleno de gente trate de estimar lo más rápidamente posible cuántos están ubicados a su derecha y cuántos a su izquierda.
  • Haga pequeñas sumas y restas con los números que ve a menudo (patentes de vehículos, altura de las calles, edades).

4. Más ejercicios fáciles.

-Agrupe: reunir por ítems lo que quiere aprender dividiendo la información en categorías. Por ejemplo, dividir la compra del almacén en categorías como limpieza, carnes, verdulería.

-Use todos sus sentidos: si usa el oído, el tacto, el olfato, la vista y el gusto, utilizará más áreas cerebrales en el aprendizaje y por lo tanto se creará una huella más profunda.

Sea creativo: Invente una historia en la que vaya incorporando en orden los distintos ítems que quiere memorizar. Luego, sólo con recordar la historia podrá recordar los ítems. Por ejemplo los planetas del sistema solar.

Recuerde los nombres propios. Para lograrlo puede recurrir a cualquiera de estas dos técnicas:

*Asociación de caras: Asocie el nombre de una persona con otra que se llama igual pero que no vaya a olvidar, o con el nombre de personas famosas.
*Repetición: Cuando conozca a alguien pídale que le repita su nombre. Si es especial, pregúntele cómo se escribe o de dónde viene, o intercambie tarjetas. Después, repase su nombre mentalmente varias veces. Escriba su nombre y algún comentario.

06 de enero de 2022
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